Las nuevas prácticas que siguen cambiando las reglas en las organizaciones

Las nuevas prácticas que siguen cambiando las reglas en las organizaciones

Las empresas más “saludables” según McKinsey tienen menor probabilidad de tener dificultades financieras o a tener incidentes de seguridad. Y se refiere a empresas saludables, aquellas que principalmente se centran en un propósito común como el motor y dirección de la compañía, comprendiendo lo que la organización quiere lograr e involucrando emocional e intelectualmente a sus empleados.

La salud organizacional es un reto en contante movimiento ya que hoy en día las empresas han tenido que afinar sus esfuerzos en definir una visión común y ejecutar una misma estrategia en el tiempo.

Las motivaciones principales de cambio organizacional son varias, pero la principal ha sido el factor humano, ya que los empleados han cambiado y las reglas del juego ahora son diferentes. Esto ha llevado a que los directivos actuales no dirijan las empresas de la misma manera que hace años y que hayan tenido que renovar su mirada ante los nuevos tipos de liderazgos y los acelerados cambios que impactan a las organizaciones.

Entre las nuevas dimensiones de mayor peso que han cambiado las reglas de juego y han hecho surgir nuevas prácticas empresariales están: la inteligencia emocional, la cultura inclusiva, la motivación y hasta el trabajo híbrido, que han demostrado con el tiempo que las empresas que adoptan hoy en día estas prácticas, tienen ventajas significativas en productividad, innovación y rentabilidad.

Además de estas tendencias, el entorno empresarial es cada vez más dinámico y busca cada vez ser más competitivo, y es aquí donde la tecnología ha sido el principal motor que ha impulsado este cambio. Todas aquellas empresas que han adoptado la evolución tecnológica, según estudio de PwC, están incursionando con la implementación IA en alguna de sus funciones claves. Dato de un universo de un 85% de las empresas a nivel global.

Es así como es demostrable que quienes se niegan a adaptarse a nuevas formas de liderazgo y a la incorporación de nuevas habilidades corren el riesgo de perjudicar a sus organizaciones. Es necesario tener una comprensión renovada de los retos y los desafíos a los que se enfrentan, para implementar y trazar un camino que permita a las empresas abrazar el futuro.

Por Carolina Llano

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